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Artículo: El filtro purifica el agua. El grifo decide lo que queda.

Der Filter reinigt das Wasser. Die Armatur entscheidet, was davon übrig bleibt.

El filtro purifica el agua. El grifo decide lo que queda.

Hoy en día, muchos hogares invierten conscientemente en filtros de agua de alta calidad. Y con razón: porque el agua potable es mucho más que un simple medio de uso. Es el alimento que consumimos con más frecuencia: cada día, durante toda la vida.

Sin embargo, en toda esta atención, se suele pasar por alto un momento crucial. El último contacto del agua antes del vaso no es el filtro. Es el grifo.

Es ahí donde se decide si la calidad del agua, lograda con esfuerzo, se mantiene – o si se modifica o contamina sin que nos demos cuenta.

En muchos grifos convencionales se combinan materiales muy diversos: metales, recubrimientos, plásticos, juntas y lubricantes de diferentes orígenes. Esta diversidad de materiales es práctica desde el punto de vista técnico, pero problemático desde el punto de vista higiénico. Especialmente con los metales, pueden producirse los llamados efectos de migración: sustancias que pasan del material al agua, de forma silenciosa, invisible e inevitable.

Por eso, para nosotros quedó claro desde el principio: si un grifo debe ser realmente higiénico, no puede ser un conjunto de compromisos y materiales diversos. Debe diseñarse de manera coherente, de adentro hacia afuera.

Nuestros grifos están completamente fabricados en acero inoxidable AISI 316L. Un acero de alta pureza, utilizado también allí donde hay contacto con el cuerpo humano: en tecnología médica, cirugía y procesamiento de alimentos. Y no solo en el exterior, donde es visible, sino en todas las partes donde la pureza y la neutralidad son imprescindibles.

Usamos un solo material en todos los componentes, lo que significa: no hay cambios de material en el interior, no hay reacciones galvánicas, no hay puntos débiles ocultos y no hay efectos de migración de metales, porque se excluye el intercambio iónico. El agua entra en contacto únicamente con un material – diseñado para pureza, estabilidad y compatibilidad a largo plazo.

Incluso donde se requiere movimiento, mantenemos la coherencia. Usamos únicamente grasas vegetales aptas para alimentos, diseñadas específicamente para el contacto con agua potable. No hay lubricantes a base de aceite mineral ni aditivos innecesarios. Incluso los detalles invisibles determinan la higiene.

El mismo principio se aplica a las juntas. Nuestro diseño garantiza que las juntas no estén permanentemente en contacto con el agua, sino solo allí donde es técnicamente inevitable. Menor superficie de contacto significa menos depósitos, menos desgaste y mayor estabilidad a lo largo de los años.

El agua potable es uno de los alimentos más sensibles que existen. Por eso consideramos cada detalle – desde el acero hasta la junta y la lubricación – no de manera aislada, sino como parte de un sistema global. Nada se deja al azar, nada se adopta solo porque es “habitual en el mercado”.

Nuestra convicción es simple: un grifo no debe modificar el agua.
¡Debe preservarla!

Los filtros pueden purificar. Las tuberías pueden renovarse. Pero al final, el agua pasa por un solo componente antes de ser bebida.

El filtro purifica el agua.
El grifo decide lo que queda.

Asumimos esta responsabilidad con seriedad – hasta en el más mínimo detalle.