
Limpiar y mantener correctamente los grifos
Pequeñas acciones con un gran impacto
La grifería se utiliza a diario y está en contacto constante con el agua, el aire y las manos. Por eso es fundamental una limpieza y un mantenimiento que no se limiten únicamente al aspecto estético, sino que preserven a largo plazo la funcionalidad y la vida útil del grifo.
Muchos daños no se deben al desgaste natural, sino al uso de productos de limpieza inadecuados o a una falta de mantenimiento. Sin embargo, la mayoría de los problemas pueden evitarse con medidas sencillas y regulares.
Limpieza suave en lugar de química agresiva
Para la limpieza diaria de la grifería se aplica una regla clara:
menos es más.
Basta con:
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utilizar agua tibia y un jabón suave para manos
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limpiar con un paño blando o una esponja no abrasiva
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aclarar bien con agua limpia
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secar la superficie para evitar manchas de cal
Los limpiadores agresivos, los descalcificadores o los desinfectantes pueden, en cambio:
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dañar las superficies
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atacar los recubrimientos
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penetrar en el interior del grifo
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deteriorar de forma permanente las juntas y los cartuchos
Especialmente críticos son los productos químicos que se dejan actuar durante mucho tiempo, ya que pueden filtrarse a través de juntas o ranuras y llegar al interior de la grifería.
Nada de productos químicos en las juntas
Las juntas y los cartuchos están fabricados con materiales cuidadosamente ajustados a su función. Los productos de limpieza químicos pueden:
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volverlos quebradizos
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provocar su hinchazón
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afectar a su correcto funcionamiento
Las consecuencias pueden ser fugas, un manejo difícil o un desgaste prematuro. Una superficie limpia es importante, pero una carga química en el interior del grifo resulta contraproducente.
Limpiar regularmente el aireador
El aireador (o perlizador) es un componente a menudo subestimado, aunque influye directamente en:
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la calidad del chorro
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el caudal de agua
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el nivel de ruido
Recomendación:
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desenroscarlo al menos cada 6 meses
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sumergirlo en una solución de 50 % agua y 50 % vinagre
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dejar actuar durante un breve tiempo
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aclarar con agua limpia
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eliminar con cuidado los posibles residuos
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volver a montarlo
De este modo se eliminan la cal y los depósitos sin dañar los materiales.
Comprobar el filtro de sedimentos de la instalación doméstica
No todas las impurezas proceden del propio grifo. Pequeñas partículas como arena o fragmentos minerales pueden llegar desde la red de suministro y causar daños sin ser detectadas.
Por ello es importante:
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revisar periódicamente el filtro de sedimentos situado en el punto de entrada de la instalación o en el cuarto técnico
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comprobar que el filtro esté limpio y en correcto funcionamiento
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limpiar o sustituir los elementos filtrantes según las indicaciones del fabricante
Un filtro de sedimentos en buen estado evita que las partículas:
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lleguen a la grifería
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dañen los cartuchos cerámicos
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provoquen fugas o fallos de funcionamiento
Pequeñas acciones, gran eficacia
El mantenimiento adecuado de la grifería no es complejo ni requiere mucho tiempo. Lo decisivo es:
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una limpieza regular y suave
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evitar productos químicos agresivos
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un mantenimiento específico de los distintos componentes
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una visión global de la instalación de agua potable
Así, la grifería no solo se mantiene estéticamente cuidada, sino que sigue siendo fiable, funcional y higiénicamente segura a lo largo del tiempo.
Conclusión
Una grifería de calidad no necesita limpiadores especiales, sino comprensión de los materiales y de su funcionamiento. Quien opta por medidas sencillas y probadas protege no solo la superficie, sino también el núcleo técnico del grifo.
La tecnología limpia comienza con el cuidado adecuado.